Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Salmos 7:10
Devocionales realizados con Amor y Fé.
Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Salmos 7:10
Teniendo esta oportunidad de leer las Escrituras, me detengo en el
Salmos 7, donde David le pide a Dios vindicarse.
Vindicarse en la REA (Real Academia Española) nos dice que es defenderse o
exculpar a una persona injustamente atacada.
Esto me recuerda cuando fui injustamente inculpado por un patrono diciendo
que me había robado un dinero – estas son palabras gruesas – y yo siendo
atacado injustamente, alegando a mi defensa que no lo había hecho y no lo he
hecho nunca.
David en el Salmos 7:1-2 dice:
Jehová Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me
persiguen, y líbrame, no sea que desgarren mi alma cual león, y me
destrocen sin que haya quien me libre.
Yo me encontraba en esos momentos angustiado de cómo era eso posible de que
me tilden de algo que había pasado y si tengo la culpa de algo, no pondría
oposición a su llamado de atención, pero mi mente y corazón estaba en paz ya
que esto no era cierto, me estaban calumniando.
David en el Salmos 7:3-5 comentaba:
Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad; si
he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que
sin causa era mi enemigo), persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; huelle
en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo.
Regresando a lo que estaba pasando solicite revisión de cámaras, lo que
normalmente se solicita en estos casos, y para sorpresa de mis acusadores,
el dinero si lo había depositado, pero al momento de contar no estaba bien
hecha la cuenta.
Yo dando gracias a Dios porque se aclaró este problema y se limpio mi
nombre, ya que para antes de todo esto lo tenían por los suelos.
Las personas que hacían la contabilidad tenían algo en contra mío y me
querían meter en problemas, pero ellos terminaron teniendo los problemas por
el mal conteo suscitado.
En el Salmo 7:6 dice:
Levántate, oh Jehová, en tu ira; álzate en contra de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
Yo salí de ese trabajo para evitar que algo así nuevamente me pueda pasar o
talvez más grave.
El Salmos 7:9 dice:
Fenezca ahora la maldad de los inicuos, más establece tú al justo; porque
el Dios justo prueba la mente y el corazón.
Bueno salí dando las gracias por aquella oportunidad laboral y sin
rencores. No puedo negar que estuve enojado con la gente que me hizo daño,
pero luego recapacite y le pedí a Dios perdón y que perdone a estas
personas, sus malas acciones que tuvieron para conmigo.
El Salmos 7:11-16 Habla sobre lo que Dios hace con los impíos
sino se arrepienten:
Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.
Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo
ha preparado.
Asimismo, ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas
ardientes.
He aquí, el impío concibió maldad, se preñó de iniquidad, Y dio a luz
engaño.
Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; Y en el hoyo que hizo caerá.
Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia
coronilla.
en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, espero que estas personas hayan
reflexionado y cambiaran de corazón.
Oración:
Padre Eterno, te doy gracias por salvarme de las garras del enemigo, me
proteges cada día y guías mis pasos para nunca desviarme. Gracias por
enseñarme cada día y siempre darme palabra para poder ayudar a quien lo
necesite. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. AMÉN.