2/08/2023

Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. Salmos 7:10





 




Teniendo esta oportunidad de leer las Escrituras, me detengo en el Salmos 7, donde David le pide a Dios vindicarse.

Vindicarse en la REA (Real Academia Española) nos dice que es defenderse o exculpar a una persona injustamente atacada.

Esto me recuerda cuando fui injustamente inculpado por un patrono diciendo que me había robado un dinero – estas son palabras gruesas – y yo siendo atacado injustamente, alegando a mi defensa que no lo había hecho y no lo he hecho nunca.

David en el Salmos 7:1-2 dice:

Jehová Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, no sea que desgarren mi alma cual león, y me destrocen sin que haya quien me libre.

Yo me encontraba en esos momentos angustiado de cómo era eso posible de que me tilden de algo que había pasado y si tengo la culpa de algo, no pondría oposición a su llamado de atención, pero mi mente y corazón estaba en paz ya que esto no era cierto, me estaban calumniando.

David en el Salmos 7:3-5 comentaba:

Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad; si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo), persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; huelle en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo.

 

Regresando a lo que estaba pasando solicite revisión de cámaras, lo que normalmente se solicita en estos casos, y para sorpresa de mis acusadores, el dinero si lo había depositado, pero al momento de contar no estaba bien hecha la cuenta.

Yo dando gracias a Dios porque se aclaró este problema y se limpio mi nombre, ya que para antes de todo esto lo tenían por los suelos.

Las personas que hacían la contabilidad tenían algo en contra mío y me querían meter en problemas, pero ellos terminaron teniendo los problemas por el mal conteo suscitado.

 

En el Salmo 7:6 dice:

Levántate, oh Jehová, en tu ira; álzate en contra de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.


Yo salí de ese trabajo para evitar que algo así nuevamente me pueda pasar o talvez más grave.

El Salmos 7:9 dice:

Fenezca ahora la maldad de los inicuos, más establece tú al justo; porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

Bueno salí dando las gracias por aquella oportunidad laboral y sin rencores. No puedo negar que estuve enojado con la gente que me hizo daño, pero luego recapacite y le pedí a Dios perdón y que perdone a estas personas, sus malas acciones que tuvieron para conmigo.

El Salmos 7:11-16 Habla sobre lo que Dios hace con los impíos sino se arrepienten:

Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.

Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

Asimismo, ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas ardientes.

He aquí, el impío concibió maldad, se preñó de iniquidad, Y dio a luz engaño.

Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; Y en el hoyo que hizo caerá.

Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla.

 

en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, espero que estas personas hayan reflexionado y cambiaran de corazón.

 



Oración:

Padre Eterno, te doy gracias por salvarme de las garras del enemigo, me proteges cada día y guías mis pasos para nunca desviarme. Gracias por enseñarme cada día y siempre darme palabra para poder ayudar a quien lo necesite. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. AMÉN.