Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo.
Salmos 3:3-4
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo.
Salmos 3:3-4
En estos tiempos tan malos donde no hay paz en las calles, una sombra de
pánico cubre al mundo, sea por delincuencia o enfermedades, donde muchos
creen que Dios no puede hacer nada para salvarnos.
Dice las Escrituras en Salmos 3:1:
¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! muchos son los
que se levantan contra mí.
Tenemos la certeza de que Dios cada día escucha nuestras oraciones, nos
protege de todo mal y suple las necesidades, para todos los que en el
ponen su confianza.
Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que
en él confían. Nahúm 1:7
Al igual que el Rey David debemos ser agradecidos y orar sin cesar dice
parte de esta oración de David, yo me acosté y dormí, y desperté, porque
Jehová, me sustentaba Salmos 3:5
Y aunque el salmo habla de que David esta huyendo de Absalón y daba
gracias a Dios en oración matutina en confianza, nosotros no tenemos gente
que nos busca a filo de espada, pero las cosas antes mencionadas
(delincuencias, pestes) son las persecuciones que tenemos en estos
días.
En este nuevo año que no tiene mucho de haber comenzado, seamos hombres
de oración poniendo la confianza en Dios y aunque llegase algo malo a
nosotros, ponerlo en mano de Dios que todo va a estar bien y dejarlo bajo
su voluntad. El Salmista termina diciendo:
La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición.
Salmos 3.8
Y yo digo un fuerte AMÉN.
Oración:
Padre gracias por este día, te agradezco por esta nueva oportunidad de
disfrutar de tu presencia, gracias por cuidarme, sustentarme y llenarme de
confianza, sabiendo que cada paso que doy estoy contigo.
Líbrame de todo mal que esta en este mundo y sea tu voluntad en todo
momento obrando en mi vida y mi familia, en el nombre de tu hijo amado
Cristo Jesús. AMÉN